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Un camino



Uno elegido. Conscientemente. Ese es el reto. Desde niños. Y nos van mostrando uno. Y luego muchos. Y uno mientras va creciendo se va perdiendo y encontrando. No hay prisa amor mío. No la hay. Eres aún joven. No hay prisa para escoger que quieres ser. Porque ya eres. Ya tienes todo.No te confundas. Detente. Eres auténtico. Llevas la música y el arte por dentro de tu piel. Llevas la plenitud de subirte a una ola desde hace años. Llevas la delicia de una hamaca en tu espalda mucho antes de nacer. Y luego después de nacer fue contigo a todas partes. Y estuvo contigo meciéndote en los rincones más alejados de Colombia. Y desde ahí con tus hermosos ojos amarillos veías el mundo que te quería mostrar. El que te queríamos mostrar. Ese. Este. No tienes pierde. Eres único e irrepetible. Tienes tu futuro asegurado por el solo hecho de caminar en el camino del amor.





Ese. Este. El camino de la bondad y la compasión. Creciste en medio de eso. Ese es. Ese es el camino que cuando ves, escuchas o compones una melodía se te quiere salir por tu pecho y por tu garganta y finalmente por tus mejillas. Es por ese camino que sientes y vibras. Eres mi hijo. Sientes. Sientes más de lo normal. Sientes que estas vivo y por eso aunque lo intentes no podrás esconder la bondad que te habita. Porque ese es el camino que escogí para mi y para ti. Fue justo ese. Un camino en donde mi constante es rodearme de gente auténtica y veraz. De gente de esa de a pie que nos encontramos por todas partes. Rositas y Victorianas hay por todas partes. No todos las quieren ver. Pero esa es mi opción. Las elijo ver. Las elijo abrazar. Las elijo escuchar. Elegí este camino de la bondad en donde así me rompan el corazón mil veces lo escogería nuevamente una y otra vez porque en él hallo mis paz. En él está mi medicina. En él está todo lo que necesito para ser esta que siento y no otra.





El camino de la bondad. De la que empieza por mi porque el amor empieza conmigo. Esa que me permite ver todo con otros ojos. Me permite verte perdido. En el camino que no te corresponde. En un camino en donde no habita el amor sino el miedo. Uno en donde se castigan sin piedad por ustedes mismos. Uno en donde la libertad no es tal. Porque los ata el temor. Y no les permite ser esos seres luminosos que somos. Eres amor. Eres paz. Eres serenidad. Eres bondad. Eres medicina. Eres el camino. Somos el camino. Y podemos decidir. Puedes decidir. Escoge el camino que te haga libre y brillante. Escoge tu camino. No el camino de nadie más. Sin temor. Escoge la luz que eres. Porque brillarás como la estrella más brillante. Está en ti.





El camino. Es este. Justo este que me hace sentir la plenitud del amor sereno. De ese que no está en nadie pero en mi. De ese que me habita compasivamente. De este espíritu que ayer agobiado y triste me hacia sentir que estoy viva. Que siento. Que vivo. Que respiro. Que mi corazón late. Que cuando regresé a mi centro en realidad nunca me había ido de él. Solamente intentaba ayudarte a no perderte. A que siguieras sin miedo por un camino en donde solo existe el presente. Este. La presencia de esa felicidad que nos rodea siempre. Porque esa es la opción. Esta presencia constante de que solo tengo esto. Este momento absoluto en alguna parte de mi Colombia, de mi Antioquia, de mi. Porque mis árboles me extrañan y yo a ellos. Pero buscando el camino de la bondad viajo por muchas partes. Entregando y recibiendo. Dando y dando. Recibiendo y recibiendo.





El camino de la bondad es el mío. El camino de la compasión. Del amor. De la verdad. De la honestidad. Así solo sea leal a mi. Porque siéndolo espero ser verdadera. Y auténtica. Porque no me culpo de que lo que haya estado flojo se caiga. Así me culpen. No les creo. Nada es culpa del otro. Es nuestra. Aceptémoslo. Es así. Así de simple. Le fidelidad nos cruza. Pero me cruza primero a mi. Fiel a mi. Así duela. Así nos duela. Es la verdad. Porque solo así habremos vivido. Solo así sabremos que esto que somos nos une inexplicablemente. Porque todo nos cruza. Nos ata. Nos mantiene en una misma órbita. En ésta. De aquí no hay salida. Para nadie. Así queramos. Así no encontremos nuestro camino. Así encontremos el camino de la enfermedad y de múltiples medicinas. De aquí no podemos volarnos. Ni escondernos. Ni escaparnos.





En el camino de la bondad puedo escuchar el latido de mi corazón. Y puedo escuchar el canto de las aves. Y puedo sentir tu corazón latiendo. Y puedo escuchar tu respiración. Y puedo verte abrazado a la vida. Puedo…

      • Latin America and the Caribbean
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