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Nunca había visto una sonrisa igual



Tus dientes absurdamente blancos. Tus ojos brillaron. Eras pequeñísimo. Bastante para tu edad. Tu nombre ya no importa más. Tus ojos ya no brillaran más. Solo en mi recuerdo. Tal vez en tu recuerdo. Tal vez. Porque él, ya no está. Ya no estará. Ya su madre no lo abrazará nunca más. Solo en su recuerdo. En su memoria.





Alguien avisó que lo tenían desnutrido y vinieron por él. No les creyeron. No confiaron en la verdad de sus padres. No. Simplemente quien lo hizo creyó más en la información que su cerebro le mandaba. Y ahora, cuando ya todo pasó, cuando se sabe la verdadera historia, ese ser hermoso como salido de un cuento indio, no pudo ser abrazado por sus padres al ir de vuelta a las estrellas.





Nunca había visto una sonrisa igual. Tal vez nunca la vea otra vez. O tal vez la vea en las estrellas y tal vez la vea en mi memoria, cuando decida recordar tantas cosas. Tantas…hay algunas que me dijo alguien que creí conocer que no las pensara. Y eso hago. Pero pasan las historias. Pasan los recuerdos. Me asalta la duda de esta especie nuestra. Me sorprende la desidia. El abandono. El engaño. Pero también me sorprende la honestidad. La belleza. La felicidad. La serenidad. Las sonrisas que sonríen con el corazón. Porque puedo verte. Puedo verte sonreír con todo tu espíritu y así saber que eras grande. Muy grande. Inmenso. Y de haber sabido que estabas solo en aquella cama sin poder hablar implorando por tu madre y por tu padre, hubiese ido desde cualquier rincón de mi mundo. Para que vieras al menos unos ojos amigos. Un espíritu amigo al que le cambiaste no solo un instante. Sino sus recuerdos…





¿De qué estamos hechos? No somos más que un amasijo de barro lleno de polvo de estrellas. ¿Y aún así podemos ocasionar tanto daño?…aún puedo verte mover por tu casa indígena. Eran solo tablas para muchos. Yo vi un hogar hermoso. Y sé que reconocías sus espacios exactamente. Era la casa de tu abuelo. Su apodo no le gusta. No es culebra para merecerlo. Es un indígena pequeño de pies anchos y sonrisa temerosa. Ha padecido las inclemencias del blanco. Ha padecido la tortura de ser indígena en un lugar de la tierra en donde poco o nada son reconocidos. Tal vez nada. Y son tantas comunidades en mi Colombia. Y tantos dialectos. Que no hablar al menos uno más que castellano, me da pena. Vergüenza. Literal. Cuando los veo debo agachar mi cabeza porque no he hecho ese esfuerzo. Y aunque son tantas me prometí aprender alguna. Una de ellas que ni escritura tiene. Porque de haberlo hecho, tal vez hubiese ido a ti niño de sonrisa brillante y te hubiera dicho palabras de amor en tu idioma. Y así te honraría y honraría tus ancestros y de paso los míos. Son los mismos. ¿Sabías? Son los mismos…nada nos separaba.





Tu sonrisa era transparente. Tus pies no podían moverse pero tú te deslizarse rápido y fuiste hasta la otra esquina en donde solo después permitiste que él te tocara. Él no quería venir. Y aún aunque su rechazo a verte y a mi amor fuera evidente, su corazón es amplio y pudo conocerte. Tal vez nunca te olvide. Ni tu a él. Ni yo a el. Ni él a mi. Porque así tu sonrisa viajara por el recuerdo de muchos y tu espíritu nos haya enseñado la bondad y la resistencia de los seres amables y generosos. Viniste a dar sonrisas de otro mundo en un mundo en donde ya pocos ríen desde el corazón. En donde ya pocos ríen desde la verdad y la honestidad. En donde ríen poco con sus cuerpos y en donde su brillantez se queda atrapada en alguna parte de sus cuerpos sin poder salir. Sin la libertad que requerimos para lograr en tan poco tiempo de vida eso que vinimos a ser. A hacer.





Desde les distancia te toqué. Estiré mis manos. Tu temeroso me permitiste acercarme. Tus padres me permitieron ir hasta donde ti. Y el día que persiguieron a tu madre río arriba, yo oré por ella. Para que no se sintiera cazada. Pero fue tarde. La culpaban de tu desnutrición y la denunciaron y los denunciaron y tu padre tuvo que viajar contigo en medio de burocracia e injusticias. Tu abuelo te extraña. Eso me dijo ayer. Y yo fui en busca de ti. En busca de una sonrisa bondadosa. En busca de un sonrisa única. Quería verte. Quería saber de ti. Quería abrazarte. Quería cargarte. Ese día debí haberlo hecho. Y no te hallé. Solo halle tu recuerdo en mi memoria. En esa esquina en donde te vi por ultima vez. En esas paredes que entre sus huequitos me dejaron verte y yo tocarte. Y tu sonreírme como nadie más lo ha hecho.Como nadie lo hará tal vez.





Nunca había visto una sonrisa igual. Y solo deseo que donde estés pequeño niño de ojos brillantes, alma inocente e intacta, tu sonrisa venga hasta mí en esta madrugada, trayéndome mejores recuerdos que el olvido. Trayéndome un abrazo liviano y amoroso. Trayéndome de vuelta la confianza perdida…sé que puedes. Ven pronto…porque tu sonrisa todo lo puede. Solo una sonrisa más haría la diferencia esta madrugada. Solo una…



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