World Pulse

join-banner-text

Esclavos



Me cuesta escribir esta palabra. Hoy me abrumó en la mañana cuando llegué a donde Mercedes. La esperé dos horas. Hoy como es habitual me levanté a las 337 am y observaba la lucesita de ella en su esquinita. Ahí donde habla con Dios. Llegué tarde. Ya bajaba. Debí llevar a Rina a su rascadero. Es una bebé. Y la debe abrumar esta selva majestuosa. Es felina. Pero aún muy cachorra. Linda gata que me arañas. Que me haces cariños. Que me seduces como ningún otro felino lo ha hecho acá. Rina. Me seguiste. Y llegamos a donde Mercedes. Allí donde ese sapo te asustó. Subí. Ella ya bajaba. Se devolvió para releer conmigo la palabra de Dios. Esa que en la biblia poco entiendo. Pero que gracias a ti en nuestra cita matutina hoy puedo comprender. Leamos los proverbios dijiste.



Leímos. Entendí por primera vez en mi vida la biblia. Me hablaba en palabras que yo comprendía. Creo que he leído lo que no es entonces, pensé. Hablaste de abundancia y de que posiblemente nos quites lo que no es bueno para nosotros. !Qué claro lo tengo! Lo tenemos todos...y hablaste del discernimiento también. Mágica palabra. Discernir. Y qué difícil. Porque establecemos todo basados en algo mas. En mucho más. Y discernir se vuelve confuso. Y lo entendemos mal. Y no nos hablan desde niños de tantas palabras…de importantes palabras. De esas que nos permitirían conocernos mejor.



Me inquieta saber si sabes algo más de tu cultura Mercedes. Y das en el clavo. Apenitas comienzas a relatarme lo que sabes, te conviertes en esa mattina de Ludovico que cada madrugada me aprieta el corazón. Hasta que me saca de por dentro lo que siento. Fuiste mi mattina hoy Mercedes. Tuve que cerrar los ojos para que no vieras mis lágrimas. Aunque al pararnos me abrazaste y me dijiste todos estará bien Martica. Y entonces confié en ti. Hablaste de la historia que tu padre te contó. Del estrecho de Bering y de que muchos de ustedes llegaron acá como esclavos y que los otros se vinieron detrás de sus hijos. De sus padres. De sus amores. De su gente.



Ay…..ayayaiiiiiiiiiiiii… Me tocaste. Porque yo te hubiera perseguido cachorro mío hasta el fin del mundo. Y hubiera matado por encontrarte. Ahora sé de dónde siento esta guerrera que llevo por dentro. Hubiera navegado detrás de ti con mis manos y mis pies limpios. Y sé que hubiera llegado. Lo juro. Hubiera salido de mañanita. Y te habría buscado madre y padre. Hubiera nadado el océano tres veces por ti Juan y por Juli y por David y por Tomy y por Mima y por Gela y por Felipe y por Olguis y por ti amor mío hubiera ido inclusive más allá. Más. Mucho más. Si ya te hubiera visto te hubiera buscado hasta el cansancio para liberarte. Te hubiera quitado esas cadenas con mis dientes y mis uñas. Te las hubiera zafado y hubiera hecho lo que hubiera tenido que hacer para darte de vuelta la libertad que te robaba mi propia especie.



Esclavos. Esclavitud. ¿Cómo fue posible? Cómo es posible aún. Qué curiosa forma de querer dominarlo todo. Hasta nuestra propia mente. Hasta ese bello templo que poseemos y que es solo nuestro. Hasta ese lugar inexistente que me hace, que te hace. Esclavos. Todos. Sin reparo. Sin olvido. Ciertamente. Todos lo somos de algo. Algo nos esclaviza aunque lo neguemos hasta el tuétano. Somos esclavos del tiempo, de una relación, de un espacio, de una casa, de un bosque, de un dispositivo inteligente, de un me gusta de tus amigos, de coger ese dispositivo en la mañana antes que cogerte a ti mismo y abrazarte o de dar gracias a tu Dios por lo que te da y te quita. Esclavos. Todos. De un trabajo, de un formato, de un informe, de una amistad, de un cultivo, de eso que te atrapa y te deja ahí paralizado sin aliento…



Mercedes me sacudió. Me hizo recordar. Y mi escrito desapareció aquel 4 de enero en el limbo de mi computador quemándose para siempre. Y yo decido olvidar ese escrito esa madrugada. Hasta esta. Hasta esta madrugada cuando lo encuentro y mi piel me habla y recuerdo ese sentimiento. Esa madrugada con Mercedes en el Maleno de Pijibá. Ese lugar que me dio y me da tanto. Misteriosamente. Y cierro mis ojos y recuerdo a mis amigos afro. Elian. Io. Negro. Marili. Chocó. Carmen. Amigos seguro de mi pasado. Amigo con quien tengo ataduras invisibles pero que seguramente una vez fueron cadenas en un barco. Soy negra. Tengo una capacidad tan parecida a ellos de hacer cosas. De danzar. De sentir en mi espíritu esa música que me une a ellos como la sangre misma. Esa es mi única explicación para sentirme tan cercana. Tanto. Tan…



Esclavos. Me cuesta escribir esta palabra. Porque puedo ver sus pieles al sol. Puedo ver el látigo sobre sus cuerpos. Puedo ver sus cadenas en sus tobillos. En los míos. En mi cabeza. Caminando derecha aquellas montañas descalza. Como sé que aún es. Puedo verlo todo. Puedo sentirlo todo que es peor aún. Y deseo salir volando a ese tiempo. Detenerlo todo. Parar esa barbarie. Pararla. Bastaaaaaaaaaaaaa. Stooppppppppppp. No. No. Maldita sea no…Somos iguales. Somos lo mismo. Somos uno.



Nooooooooooooooooooooooooo. Detente oh historia, no permitas que esto pase. No me des con ese látigo que durará toda mi vida sobre mi piel. Durará toda la vida sobre la piel de mi amiga Marili y una noche cualquiera de paz saldrá esa guerrera con machete a enfrentarse a quien ni existe. Detente por favor que no puedo soportar ver el dolor de mi hijo sangrando, ni el de mi amor, ni el de ninguno de los míos. No nos hagamos esto…..Noooooooooo…no por favor....



Pero es tarde. Muy tarde. Ya el daño fue. Ya está hecho. Ya unos seres hermosos de nuestra propia especie cargarán el peso del color de su piel y aún los mirarán diferente. Aún!!!!! qué absurdo. Aún les huelen distinto a algunos. Increíble!!! Que raro. Qué tendrán sus mentes esos seres que miran a los negros, sus iguales, ¿distinto? ¿qué? si se atrevieran al menos a contestar a ver si entiendo…a ver si nos entendemos. Porque cuando lo hablamos podemos encontrarle solución a todo. No en silencio y a escondidas. No. Es de frente. Así me digan frentera. Pero ¿y qué más esperaban de mi? ¿A ver si alguien en vez de darme un like me da una explicación coherente? Porque no la hallo.



Jamás he sentido tanta conexión con una raza. Y no sexual como todos ahí mismo desean. ¨Because once you turned black you never go white¨…así más o menos. Absurdo. Y solo lo conectan con el ¨seso¨, cuando eso es lo de menos. Porque ese sabor negro está es bien por dentro. Está en el espíritu. Está en esa misma sangre roja que todos tenemos. Está en siglos de maltrato y de oscuridad de la otras razas. La oscuridad de los otros hizo que esta raza negra mantuviera su luz intacta. Y la mantiene en su color, en su sabor, en su música, en sus danzas, en su \"hablaito\" cantaito, en sus arrullos, en sus cantaoras, en su ¨soul¨…ahí donde pocos de otras razas podrán llegar…porque para llegar a él primero tienen que haber sentido el dolor en su espíritu de sentirse sacados de su propia especie a un lugar inexistente. Primero tienen que haber sufrido y padecido las inclemencias de las separaciones por años y siglos de sus mismos. Primero tienen que haberse conectado en silencio con sus seres amados, cuando unas bestias blancas los separaron a la fuerza. Dejándolos sumidos en la destrucción y el olvido. Y solo pudieron conectarse con sus más amados a través del pensamiento….a través de esa poderosa herramienta que tenemos. El pensamiento. Y luego vienen a preguntar que por qué hay tanta brujería. Si es que la brujería no es sino la capacidad de tu pensamiento puesta al servicio de lo que deseas. Y de ahí viene. En todas las culturas. De pensar fuertemente. Que sea buena o mala es una decisión personal. Yo opto por pensar bonito.



Y pienso bonito para ti y para todos. Y pienso bonito para que la esclavitud mental pare. Para que la esclavitud real se detenga. No más esclavos trabajándole a multimillonarias empresas. No más esclavos de nada. De nada. Y menos niños. Y menos sexualmente. Menos. Nunca. Jamás.



Esclavos. Todos. De algo. De una religión. De un Dios así maten inmolándose. Absurdamente...



Pero, cuando puedes cerrar los ojos y viajar a través del tiempo, o cuando puedes en tu pensamiento ser más libre que nunca, o cuando te regalas el placer de hacerlo consciente y de no conectarte a tu dispositivo inteligente antes que conectarte contigo, sabes que hay esperanza. Sabes que el mundo está cambiando. Que todo puede ser mejor. Que llegará el día en que nuestro cuerpos se abracen sabiendo que hicimos bien la tarea. Esa de ser libres. Esa que sí es el verdadero libre albedrío. Ese. Porque es espiritual. Y al espíritu a menos que lo permitamos, no lo atrapa nada ni nadie. Es tan libre que va a donde ti a abrazarte en medio de la noche. Y va hasta Gaia y busca a Paloma. Y va hasta Maine. Y nada con las ballenas que ya están allí en donde algún día iré. A ese blanco. Y va a besar a mi hijo en la frente. Y va a donde mi madre a decirle gracias. A donde la tuya.



Esclavos. De nada. Nunca. Nunca más. Porque tiene que ser nuestra decisión. Como el amor.

      • Latin America and the Caribbean
      Like this story?
      Join World Pulse now to read more inspiring stories and connect with women speaking out across the globe!
      Leave a supportive comment to encourage this author
      Tell your own story
      Explore more stories on topics you care about