Es como un eco
May 28, 2019
story
Uno que muchas veces busco en esa concha hermosa que una vez encontré. Y que he brillado con mi propio cuerpo. con mi piel desnuda. Con mi ropa natural o con mi ropa hecha por alguien más. Y muchas veces lo he buscado en este árbol gigante. Un roble al que nombro como Pepe. Y el que me mira desde su copa y el cual yo siento que puede ver el mar. Porque es un eco que necesito escuchar muy adentro de mi alma, cuando quiero regresar a ese lugar de dónde vengo. Vengo del mar. Sin dudarlo. Y el mar puede venir de dónde él quiera y crea. Seguro que esas estrellas que siempre están ahí y que vemos y no vemos muchas veces.
Es como un eco. Ancestral. Milenario. Somos sal. Eres sal. Y casi todos anhelamos estar en el mar. Y verlo. Y flotar plácidamente en él. Y volver a él. Y regresar una y otra vez. Siempre. Y los atardeceres tiñiéndolo,es como si ejercieran algo en nuestro espíritu. Y nos produce una sensación indescriptible. Y ahí es cuando sentimos la profundidad de las verdaderas conexiones. Porque son reales. Son verdaderas. Son autenticas. Son un eco en nuestro interior que nos habla de ese patrimonio olvidado por allá en algún rincón de nuestra historia. Porque nuestro patrimonio es la paz que nos otorga la vida en presente. Cuando pensamos en lo que ya fue o no fue, algo se mueve en nuestro corazón, o si pensamos en el futuro incierto y por venir, sí que más. Así es que, es en el presente en donde está ese eco. Aquí. Ahora. No hay nada más.
Es como un eco. Hace tanto silencio. Tanto…que me sorprende la belleza y la plenitud de ambos. Un eco pensaría uno que es algún sonido. Pero no. Es el silencio absoluto. La nada. Y cerré mis ojos. Y fui hasta un lugar tan hermoso, tanto…que quise volver por mi hijo y mostrárselo. Así como le mostré ese día en casa, esas tres luces brillantes que me confirmaban otra vez, que hay seres en las estrellas que vemos. Pero me solté. Decidí estar sola. Y era sereno. Y era luminoso. Y no me veía. Y no veía nada. Pero sentía el cielo en todas partes. Me sentía en el cielo. Y mi alma sonreía. Así como sonríe ahora. Porque he hallado un camino a ese lugar. Y me siento afortunada. Es un lugar que con solo cerrar mis ojos puedo ver. Así como cuando probé el yagé y descubrí que puedo sentirlo siempre en mi interior. Porque cuando voy a saludar a Pepe en las mañanas como hoy, el bosque se vuelve distinto. No es el mismo. Es otro. Su aura natural se amplía. Y veo todo en más dimensiones.
Es como un eco. Uno que no se escucha pero se siente. Uno que no suena pero que toco. Uno silencioso y que me lleva a lugares mágicos en donde no existe sino el presente. Éste. Uno en donde me reconozco, te reconozco y siento la delicia de poder agradecidamente reconocer que gracias a que soy Virgin, puedo estar y permanecer en donde quiera. Y estar en todas partes. Y me alegra que exista en ese otro mundo que nos inventamos, organizaciones conscientes que piensan en los seres, para poder poner al servicio de todos, otras formas de conectarnos. Y poder así, ver y alimentar nuestro espíritu de lo que necesitamos. De este bosque, del mar al que tengo que regresar cada noche. Sé por qué. Sé… y quiero que quienes amo, encuentren ese eco. Ese mar en su interior. Esa paz que tenemos como patrimonio. Porque cuando eso sucede todo es más bonito. Y nuestros pensamientos cambian. Y cambia cada uno de nuestros instantes. Y cambia todo lo que vemos. Y nos volvemos compasivos. Y nos volvemos honestos. Y nos volvemos verdaderos. Y nos volvemos seres de las estrellas. Seres del mar. Seres del bosque. Y somos gnomos de la tierra. Y somos sirenas del mar. Y somos…somos ese eco.
Es un eco. Tu eco. Mi eco. Nuestro eco…ese que podrían escuchar en todas partes de esta galaxia. Sé que me escuchan. Anoche sabía que me escuchaban. Que me sentían…toda esta energía en movimiento va hacia esos lugares en donde nuestro eco es amoroso. Y al que regresaremos cuando nuestro tiempo sea el correcto. Solo hasta entonces, invoco ese eco en mi interior y cierro mis ojos y viajo hasta donde más quiero. Y te busco, y me busco, y busco a mis mejoras amigas a quienes amo y respeto profundamente. Porque cada una de ellas está en su propia búsqueda de ese eco que somos y tenemos. Y busco a mis mejores amigos porque ellos me han regalado las mejores risas de mi vida. Y busco a mi familia porque me han visto ir tras mi eco y me lo han permitido. Y solo cuando han creído que me he perdido me han retado…y se los agradecí y se los agradezco. Porque así, han sacado de mi alma, toda esta fuerza que tengo, para buscar este eco que es mi patrimonio ancestral y milenario: mi paz.
No es como un eco…es un eco.
- Latin America and the Caribbean
