Derribando muros
May 28, 2019
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Ese debería ser el propósito. No alzar nuevos. Ninguno. No soluciona nada. Nada. Hacerlo solo destruye las posibilidades. Las oportunidades. Los deseos. Las ilusiones. La esperanza. La fe. El amor.
Y en este siglo ya XXI parece inaudito que se alcen muros. Que un MadMax llegue para destruirlo todo. Y que hayan aún seres humanos dispuestos a acompañarlo. A alzarse en contra de otros seres humanos. Para aniquilarlos. Para dominarlos. Para alzar muros en sus corazones y que su espíritu quede quemado hasta que sus cenizas desaparezcan.
Estamos ciertamente todos metidos en esto. El hombre más poderoso del mundo está loco y miles lo acompañan. Porque solo algunos en el mundo están locos. Y quieren más sangre. Más destrucción. Cómo si ya no hubiéramos visto suficiente. Cómo si ese calentamiento global en el que esta bestia no cree, no fuera ya suficientemente clara con todos y nos hablara sin tapujos. Se avecinan tiempos duros ciertamente. Para todos. Y quienes no hayamos construido pequeños refugios de paz, no sobrevivirán. Porque lentamente el planeta se irá sacudiendo y en él se alzaran más muros.
Este primero es solo el símbolo. Pero seguirán. Muros para alejarse de la naturaleza de la cual son parte. De las mujeres de la cual nacen. De la tierra que les ofrece todo. De la investigación que proporciona sentido. Del mar y de la tierra. Del Sol y de las estrellas. Una vez pensé ¿cómo fue posible que Hitler llegara al poder? ya lo sé. Ya lo viví en esta vida. Es simple. Solo basta un puñado de ignorantes y listo. Con un poco de recursos. Y listo. Con un poco de conexiones y listo. Con un poco de desamor en sus corazones y listo. Con un poco de odio y listo. Con un poco no. Con mucho. Y mucho es mucho.
Derribando muros. Yo los tumbaría todos. Con mis manos. Con mis pies. Con mi corazón. Con mi palabra. Porque es tiempo de acercarnos y no de alejarnos. Es tiempo de darnos la mano no balas. Es tiempo de abrazar no de clavarnos cuchillos por la espalda. Es tiempo de mirarnos a la cara y serenamente reconocer nuestros errores como humanos y aprender de las duras lecciones que ya hacen parte de nuestra historia, no de repetir las tristes historias. Es tiempo de volver a ser humanos y olvidar a este ser en el cual muchos se han convertido. Seres humanos egoístas cargados del deseo de destrucción más horroroso jamás visto. Jamás imaginado. Parece una burla. Una broma. Un sueño…del cual todos quisiéramos despertar. Conscientemente. Yo decido despertar. A cada instante.
Derribando muros no frenaran el trafico de drogas. Solo aumentara el valor de las drogas. Y el negocio se fortalece y se hará más grande. Y más morirán. Y más se harán ricos y millones se harán más pobres. Más. Mucho más. Lo cual es ya bastante. Muy bastante¨ como dice mi amiga chocoana. Un exceso de esos impensables. Porque al alzar el muro desconocen el origen del problema y deciden cortar una ramita. Y ese muro caerá. Encima de los más débiles y los aplastará. Y moririrán miles. Millones. Solo que no lo sabremos. Nunca. Porque mentir ya se ha convertido en la constante. En la cruel verdad de que derribando muros para ellos, es la solución. Y se darán cuenta tal vez cuando ya ni sean parte de la ecuación el absurdo que cometieron y que nosotros les permitimos....
Derribando muros. Todos. Esa sí es la solución. No alzando...ni uno más.
- Latin America and the Caribbean
